¡Hay equipo!



¡Hay equipo!



De igual manera que Dios nos ha hecho creativos, nos ha dado dones y talentos para realizar su obra, ¿y que mejor que unir esos dones y talentos para realizarla con excelencia? (Efesios 4:11-13) 


Es hermoso poder trabajar en equipo, donde cada uno aporta sus ideas y dones para el bien común. Si eres líder del ministerio infantil prueba a pedir opinión e ideas a los maestros, establece una meta para el Departamento Infantil y comienza a trabajar y a involucrar a los maestros para alcanzarla. Y si eres maestro, aporta lo que Dios te da, para el bien común. 

Trabajar en equipo implica relacionarse activamente con los demás hermanos del ministerio teniendo en cuenta que todos deben tener la misma meta, todos con los ojos puesto en el mismo objetivo. 
La meta debe ser alcanzable, clara y con fecha determinada y todos deben comprometerse a luchar por ella, sin mantenerse al margen y dejando que sean otros los que trabajen, sino involucrándome en el equipo. 

Debemos gozarnos y alegrarnos por los dones y talentos que tienen otras personas, y no entrar a juzgar o envidiar el trabajo de mi compañero sino todo lo contrario, alegrandome y aportando mi parte para que todo salga adelante, respetando la manera de trabajar de los demás. 

Al trabajar en equipo puedo aportar al grupo, con humildad, dispuestos a enseñar lo que se y a aprender lo que no se. 
No subestimes nunca a los demás, todos tenemos mucho que aportar y juntos haremos la obra para el Señor 

El amor a Dios, a la obra de Dios, a mis compañeros y a mis alumnos debe ser lo que me guíe para hacer las cosas excelentemente. Recuerda que la gloria solo debe ser para el Señor, ¡cuanto menos se nos vea a nosotros, y más a Cristo, ¡mejor! 

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