¿Has visto a mis ovejas?



¡Soy su oveja!

Jesús contó la parábola de la oveja perdida en San Lucas 15:3-7. Te invito a leerla conmigo.

15:4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
15:5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;
15:6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
15:7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.


Allí, él expresa claramente la importancia que cada uno de nosotros tenemos para Dios.

El énfasis está en el cuidado y en el amor que el pastor demostró al salir a buscar a su ovejita perdida. Tu y yo estábamos perdidos, solos, tal vez enfermos o sufriendo o tal vez no, pero sí perdidos. Sin embargo nuestro Buen Pastor salió a buscarnos. Y allí conocimos algo que de ninguna otra forma hubiéramos conocido: la gracia. Hoy, ya siendo ovejas de su rebaño entendemos y vivenciamos ese amor. Pero ¿nuestros niños? ¿conocen ellos al Pastor de los pastores? ¿ Están seguros que ellos son ovejas del rebaño? ¿Tienen la certeza de que su Pastor los ama incondicionalmente?


¡Qué hermoso que nuestros niños puedan disfrutar también de este amor incondicional!

Esto es lo que Dios ha puesto en mi corazón y lo que quiero compartir contigo durante este curso. Gracias por permitirme transmitirte este sentir respecto a la niñez.

¿Recuerdas el día que recibiste a Jesús como tu Señor y Salvador?

Los niños necesitan el cuidado y amor de nuestro Pastor tanto como nosotros. Si eres maestra o maestro, si eres mamá o papá, o abuela o abuelo.. no dejes de hablar con los niños del GRAN amor que el Buen Pastor tiene por sus ovejas. Agradezcan a Dios por su gran amor y sus cuidados.

Alaben a Dios porque ¡somos sus ovejas! Adoren a Dios porque ¡El es nuestro Pastor!

Jesús, mi Buen Pastor


El libro de San Juan en el capítulo 10 hace referencia a Jesús el Buen Pastor. En Sus propias palabras, Jesús dice en el versículo 11 "Yo soy el Buen Pastor; El Buen Pastor su vida da por las ovejas."

Y en los versículos 14-15: "Yo soy el Buen Pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas."

¿Qué significa para ti que Jesús es nuestro Pastor? 
Una de las necesidades elementales de la vida humana es: la seguridad. Esta necesidad tiene que ver con lo material, con lo financiero, educativo emocional y espiritual. Cuando se menciona a Jesús como el Buen Pastor lo que refleja es la seguridad que le brinda a sus ovejas. La oveja necesita dirección, protección, cuidado y buena alimentación, ¿Acaso no son estas cosas las que necesitamos nosotros? ¡Claro que sí!

Acompáñame a leer las características del Buen Pastor que se desprenden de la lectura de San Juan 10

1- EL Buen Pastor nos guía. (San Juan 10:1-6)

"Ciertamente les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. 2 El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. 3 El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las sacas del redil. 4 Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. 5 Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas."


2- El Buen Pastor nos protege (San Juan 10: 7-13)

Jesús es la puerta.¿Sabes lo que significa? He leído que la figura de la puerta era utilizada por los pastores del medio oriente porque por lo general los rediles no tienen una puerta con bisagras, sino que son tablas enteras que lo cierran. A causa de esto hay un dicho popular entre los pastores era: “Yo soy la puerta nadie entra, ni sale sin que yo me de cuenta”. ¿Acaso esto no nos asegura protección?

Jesús es la puerta nos garantiza salvación y sustento. (v. 9) y además esta puerta da vida y vida en abundancia. (v. 10). En este tiempo tan especial que estamos viviendo la falta de protección y la seguridad en algunas ocasiones pueden dejarnos sin sueño. Si a esto le sumamos que muchos niños crecen en familias donde no encuentran esa protección o situaciones que no brindan seguridad nos encontraremos con niños que necesitan esa seguridad de que Jesús nuestro Buen Pastor nos protege.


3-El Buen Pastor nos brinda identidad (San Juan 10:14-28)

Leamos de nuevo. "1Ciertamente les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. 2 El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. 3 El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las sacas del redil. 4 Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. 5 Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas."

No somos solo "ovejas". No estamos sin guía ni protección. Somos SUS ovejas. Y Jesús es nuestro Buen Pastor. Pertenecemos a un redil, a un rebaño. Nuestro Buen Pastor nos conoce, conoce nuestros nombres, esto nos da identidad y sentido de pertenencia. Confiamos en El por eso conocemos su voz y le seguimos. Los niños buscan modelos a seguir. Tal vez seas tú, su maestro. O tal vez seas tú, su mamá. Pero muchos niños encuentran modelos que no resultan en beneficio para ellos. Jesús está allí, esperando guiarlos, protegerlos y darles una nueva identidad, seguridad y pertenencia.


Lo hizo contigo.
Lo hizo conmigo.
Quiere hacerlo con ellos.

¡Nos esperemos más! Compartamos el amor del Buen Pastor con nuestros niños y juntos declaremos como ovejas de Jesús. “Jehová es mi Pastor…" 
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